Piensa lo que bebes

Reporte: Lo que las Personas en EEUU Beben


Reporte: Lo que las Personas en EEUU Beben

Cómo se Relacionan las Bebidas con el Consumo de Nutrientes y el Peso Corporal

“Lo que las personas en EEUU beben ” está basado en un amplio estudio realizado por ENVIRON International Corporation, empresa liderada por el equipo de investigación de de Mary M. Murphy, MS (Maestra en Ciencias), RD (Doctora en Investigación) y Judith Spungen Douglass, MS, RD (www.environcorp.com). El estudio fue realizado por encargo del Programa de Educación de los Procesadores de la Leche. “Lo que las personas en EEUU beben ” es un componente de una campaña educativa denominada “Piensa en lo que bebes”. Las tablas utilizadas en este reporte se pueden ver en www.thinkaboutyourdrink.com.

El informe fue revisado por Rachel K. Johnson, PhD, RD, decano y profesora de nutrición de la Universidad de Vermont, y Susan I. Barr, PhD, RD, profesora de nutrición de la Universidad de British Columbia, que proporcionaron información muy valiosa en cuanto al diseño del estudio y el análisis de los resultados. La asistencia editorial y la coordinación del proyecto fueron realizadas por Janet Helm, MS, RD y Lori Fromm, MS, RD de Weber Shandwick. El proyecto fue administrado por Cary Frye de la Asociación Internacional de Alimentos Lácteos.

LISTA DE TABLAS Y DE CIFRAS

Tablas

Tabla 1: Conteos de Población 10
Tabla 2: Categorías de Bebidas10
Tabla 3: Porcentaje de Personas que Consume Diferentes Bebidas 12
Tabla 4: Consumo Medio de Bebidas per Cápita 12
Tabla 5: Consumo Medio de Bebidas por Consumidor 13
Tabla 6: Consumo por Tipo de Leche 15
Tabla 7: Consumo de Agua Simple 16
Tabla 8: Consumo Total de Líquido per Cápita 17
Tabla 9: Porcentaje de Calorías Totales provenientes de Bebidas (Per Cápita) 18
Tabla 10: Contribuciones de Bebidas al Consumo de Vitaminas y Minerales, Hombres y Mujeres; de 4 años de edad y mayores 18
Tabla 11: Contribuciones de las Bebidas a los Macro Nutrientes, Azúcares Agregados y Consumo de Colesterol, Hombres y Mujeres  de 4 Años de Edad y Mayores 21
Tabla 12: Puntos Porcentuales de Ingesta de Leche y Bebidas Endulzadas por Patrón de Bebida (n=2,510) 21
Tabla 13: Ingesta Media de Nutrientes por Patrón de Consumo de Leche y Bebidas Endulzadas 22
Tabla 14: Índice de Masa Corporal Medio Ajustado por el Patrón de Consumo de Leche y Bebidas Endulzadas 23

Cifras

Figura 1: Disponibilidad de Leche y Refrescos Carbonatados Per Cápita en el Mercado en los Estados Unidos, 1945-1997 7
Figura 2: Consumo Medio per Cápita de Bebidas para Hombres y Mujeres. De 4 años de edad y Mayores (Onzas Líquidas) 17
Figura 3: Contribución de Vitaminas y Minerales de la Leche y Bebidas Endulzadas, Hombres y Mujeres de 4 Años de Edad y Mayores 19
Figura 4: Índice de Masa Corporal Ajustado Medio por Patrón de Consumo de Leche y Bebidas Endulzadas 23

RESUMEN EJECUTIVO

Desde mediados de los años setenta hasta mediados de los noventas, ha disminuido el consumo de leche por parte de los estadounidenses y ha aumentado el consumo de bebidas endulzadas. El propósito del estudio de Lo que las personas en EEUU beben  consistió en caracterizar los patrones actuales de consumo en los Estados Unidos usando datos recientes de encuestas a nivel nacional. Los análisis utilizaron datos de más de 10,000 estadounidenses de 4 años de edad y mayores que participaron en la Encuesta del Examen Nacional de Salud y Nutrición en los EE.UU. (NHANES) 1999-2000 y 2001-2002 y proporcionó informes dietéticos plausibles de consumo de alimentos/bebidas. Se examinaron las relaciones entre los patrones seleccionados en el consumo de bebidas, la ingesta de nutrientes y el Índice de Masa Corporal (IMC). Los resultados de los análisis indicaron que más del 99% de los estadounidenses de 4 años de edad y mayores consumieron por lo menos una bebida además de agua simple en un día determinado. El consumo total de líquidos alcanzó un promedio de más de 11 tazas al día. En promedio, las bebidas proporcionaron cerca de una cuarta parte (22%) del total de calorías en un día, junto con porcentajes comparables o incluso más altos de carbohidratos, azúcares agregados y vitaminas y minerales claves que  incluyen vitamina A, vitamina C, calcio, fósforo, magnesio y potasio.

Bebidas Endulzadas

Casi el 50% de las personas de 4 años de edad y mayores consumieron refrescos (sodas, gaseosas) regulares en un día determinado. Los refrescos proporcionaron el 6% de las calorías totales, el 13% de los carbohidratos totales y el 36% de todos los azúcares agregados en la dieta. Las contribuciones de los refrescos al consumo total de  azúcares agregados fueron las más altas entre los adolescentes. El consumo regular medio de refrescos per cápita (promediado entre toda la población, incluyendo a los que no son consumidores) fue de aproximadamente 12 onzas líquidas (oz fl) por día, el consumo promedio por parte de los usuarios (aquéllos que tomaron refrescos el día de la encuesta) fue de aproximadamente 24 oz fl por día. Los chicos adolescentes consumieron las cantidades más altas de refrescos regulares, con un promedio de 31 oz fl por día, por consumidor. Casi el 20% de los individuos de 4 años de edad y mayores consumieron bebidas de sabores a frutas (bebidas con sabor a frutas que contienen menos de 100% de jugo de frutas) y aproximadamente un 9% informó haber tomado té previamente endulzado. Las bebidas de sabores a  frutas proporcionaron aproximadamente el 2% de las calorías totales, 10% de los azúcares agregados y 14% del total de vitamina C en la dieta. La combinación de sodas (refrescos) regulares, bebidas de sabores a frutas y té previamente endulzado contribuyó con aproximadamente un 9% del total de calorías, 18% de carbohidratos y 49% de azúcares agregados.

Leche regular

El cuarenta y cinco por ciento de los estadounidenses indicaron haber tomado leche regular (o haberla consumido con un cereal listo para comer).
El consumo promedio de las personas que tomaron leche regular fue de aproximadamente 13 oz fl por día, y el consumo medio per cápita fue de aproximadamente 6 oz fl por día. La leche regular representó aproximadamente 4% del consumo total de calorías y fue un factor que contribuyó de manera clave al consumo total diario de varios nutrientes esenciales, que incluyen la vitamina A (13%), calcio (22%), fósforo (12%), magnesio (7%), potasio (9%), proteína (7%) y zinc (6%). El 7% de los estadounidenses tomaron leche de sabores y los que la consumieron con más frecuencia fueron los niños (22%), los chicos preadolescentes (20%) y las chicas preadolescentes (19%). La leche de sabores contribuyó con menos del 1% del consumo total de calorías en los estadounidenses de 4 años de edad y mayores, pero aproximadamente 2-3% de las calorías en niños y preadolescentes. Aproximadamente 6% de los estadounidenses consumieron una bebida cuya base era la leche. Las categorías de leche de sabores, las bebidas con base en la leche y el café (que muchas veces contiene la leche que se le agrega) también contribuyen a las ingesta de vitamina A, calcio, fósforo, magnesio, potasio, proteína y zinc para grupos seleccionados por edad/sexo. Aunque las bebidas contribuyeron con una cantidad relativamente pequeña de grasa, grasa saturada y colesterol, las fuentes primarias fueron la leche y las bebidas cuya base era la leche, incluyendo los batidos de leche.

Agua

En general, casi el 90% de los norteamericanos de 4 años de edad y mayores dijeron que habían tomado agua simple (de la llave o embotellada no carbonatada), con un consumo medio per cápita de aproximadamente 38 oz fl por día y una ingesta por consumidor de aproximadamente 44 oz por día.

Otras Bebidas

Aproximadamente uno de cada seis estadounidenses tomaron una bebida de dieta (soda o refresco de dieta, bebidas de fruta, té previamente endulzado o alguna otra bebida que contenía un edulcorante sin calorías). Los consumidores principales de estas bebidas fueron mujeres adultas de 19 años de edad y mayores, y hombres adultos de 50 años de edad y mayores. Un poco más de una cuarta parte (28%) de los estadounidenses de 4 años de edad y mayores indicaron haber tomado jugos de frutas o vegetales. Los jugos de frutas o vegetales proporcionaron aproximadamente 2% de las calorías totales, pero contribuyeron con un 28% de vitamina C de la dieta. Los jugos de frutas o vegetales fueron generalmente la segunda fuente de bebidas con un mayor contenido de potasio y la fuente más significativa de folato. Casi el 40% de las personas de 4 años o mayores, indicó que tomaba café. El 12% de los estadounidenses de 4 años de edad o mayores dijeron que tomaban té (no previamente endulzado). Los adultos son los principales consumidores de estas bebidas. Las bebidas para deportes fueron consumidas por aproximadamente 3% de las personas de 4 años de edad y mayores, y los que las consumían con mayor probabilidad fueron hombres, especialmente adolescentes. Menos del 2% de los estadounidenses de 4 años y mayores consumieron sustitutos de comidas el día de la encuesta. Las bebidas alcohólicas, las mezclas con alcohol y sustitutos del alcohol fueron reportados por casi 20% de la población de 4 años de edad o mayores, con una media de consumo por usuario de 31 oz fl por día y un consumo medio per cápita de aproximadamente 6 oz fl por día. Los adultos hombres consumieron entre 5 y 6% de todas las calorías en forma de bebidas alcohólicas, mientras que las mujeres adultas consumieron aproximadamente 3% de las calorías totales de dicha fuente. Muy pocos estadounidenses  (aproximadamente 1%) consumieron bebidas distintas a las que aparecen a continuación, como por ejemplo bebidas a base de soya o de arroz.

Ingesta de Nutrientes e Índice de Masa Corporal (IMC) según el Patrón de Consumo de Bebidas

Se evaluó el consumo para identificar a la gente con 1) un alto consumo de bebidas a base de leche y un bajo consumo de bebidas endulzadas (alto BL/bajo BE) y 2) un bajo consumo de bebidas de leche y un alto consumo de bebidas endulzadas (bajo BL/alto BE). El consumo promedio de Vitamina C en general fue similar en los distintos patrones de bebidas. Después de ajustar el consumo de calorías y la edad, los IMCs de chicas preadolescentes, chicas adolescentes y mujeres adultas (19-49 años de edad) en el grupo de alto BL/bajo BE fueron significativamente más bajos que los IMCs de las mujeres en los grupos de bajo BL/alto BE. Los resultados de este estudio muestran que las bebidas representan contribuciones significativas a la ingesta de calorías y de nutrientes de los norteamericanos.  La leche proveyó a los estadounidenses una proporción significativa de nutrientes esenciales, mientras que otros tipos de bebidas tuvieron la tendencia de contribuir de manera significativa a las calorías y al consumo de azúcares agregados, sino que proporcionaron pocos nutrientes además de la vitamina C, potasio y algo de folato. Al tomar más leche baja en grasa y leche descremada en lugar de bebidas endulzadas, los estadounidenses pueden ayudar a aumentar su consumo de nutrientes esenciales, que son típicamente subóptimos, incluyendo calcio, vitamina A, magnesio y potasio. Estos mismos patrones de consumo de bebidas pueden tener un papel inicial en el control de peso.

INTRODUCCIÓN

La meta del informe Lo que las personas en EEUU beben  fue examinar el consumo total de bebidas en este país usando los datos más recientes de consumo de alimentos a nivel nacional. También se examinaron las relaciones entre los distintos patrones seleccionados en el consumo de bebidas, ingesta de nutrientes e índice de masa corporal. Este informe difiere de estudios de bebidas previas de dos formas importantes: este análisis consideró la factibilidad de los consumos reportados y los grupos de edades usados en el análisis corresponden a aquéllos usados para el Consumo de Referencia de la Dieta. Además, la mayor parte de las investigaciones previas examinaron únicamente bebidas específicas, como sodas, o se concentraron en ciertas subpoblaciones. Los estudios anteriores no consideraron la factibilidad de los consumos reportados, por consiguiente no tomaron en cuenta el grave problema generalizado de no reportar lo suficiente.
 Lo que las personas en EEUU beben  examina los patrones generales de bebida en los Estados Unidos, con un énfasis especial en el impacto del consumo de leche en comparación con el consumo de bebidas azucaradas.

Consumo de Leche y Sodas (Refrescos)

Un cambio en los patrones de consumo de bebidas en EE.UU. fue el considerable aumento en el consumo de refrescos y otras bebidas endulzadas (bebidas de sabores a frutas y tés previamente endulzados) y la reducción en el consumo de leche. Entre 1977 y 2000, la proporción de calorías de bebidas endulzadas aumentó más del doble, de aproximadamente 4% a 9%, con una reducción, por consiguiente, en la proporción de calorías provenientes de la leche.1

La disponibilidad de refrescos per cápita en el mercado norteamericano ha aumentado en casi un 100% desde los años setenta (Figura 1). Este aumento corresponde a una reducción en la disponibilidad de leche. 2

El pico más significativo en el consumo de refrescos ha sido entre niños y adolescentes. Desde fines de los setentas, hubo un aumento del 123% en el consumo de refrescos per cápita por parte de los chicos de 6 a 17 años, siendo el estimado el más alto (196%) el de los chicos adolescentes.3 A fines de los años setenta, los chicos y chicas adolescentes en este país tomaban 2.2 y 1.5 veces más leche que referescos regulares, respectivamente.4 Para mediados de los noventas, el consumo de refrescos promedio per cápita fue de casi el doble que el de leche para ambos sexos.4

Relación Potencial con la Obesidad

El aumento en el consumo de bebidas endulzadas con azúcar, como los refrescos y los jugos de frutas, parece ir de la mano con el aumento en la obesidad de adultos y niños en los Estados Unidos. En las últimas dos décadas, el porcentaje de adultos con sobrepeso se ha duplicado, y el porcentaje de niños y adolescentes con sobrepeso se ha triplicado.5,6

Se han propuesto varios mecanismos para explicar la relación entre las bebidas endulzadas y la obesidad, incluyendo el exceso en el consumo de calorías y el concepto de que las calorías líquidas satisfacen menos el apetito que los alimentos sólidos.7,8,9,10

Los datos de una encuesta nacional indican que los niños (de 2 a 5 años de edad) que consumieron más  de 9 onzas líquidas de refrescos regulares al día, tomaron 256 más calorías en comparación con los niños que no tomaron refrescos.11 Los adolescentes que consumieron por lo menos 26 onzas líquidas de refrescos regulares tuvieron una ingesta de calorías de 620 más que los que no consumieron.11

PER CAPITA AVAILABILITY OF MILK AND CANITED

 Algunas de las investigaciones indican que no compensamos por las calorías adicionales en las bebidas endulzadas. La evidencia indica que estos hallazgos pueden ser atribuibles a diferencias en lo que se refiere a cuánto satisfacen el apetito algunos alimentos y bebidas, que parece estar relacionado con  la forma y la composición. Por ejemplo, un estudio demostró que era menos probable que la gente compensara por calorías consumidas en forma de una bebida endulzada en comparación con un caramelo endulzado (gomitas).12

Bajo Consumo de Leche

Algunos investigadores creen que el consumo de bebidas endulzadas con bajo contenido de nutrientes contribuye al riesgo de obesidad al desplazar a la leche de la dieta 7 ,como indican algunos estudios que sugieren que el hecho de consumir cantidades adecuadas de leche, alimentos lácteos y calcio puede jugar un papel en alcanzar y mantener un peso saludable.13 Aunque los resultados no son del todo consistentes, la mayoría de los estudios encontró que un mayor consumo de leche o de lácteos se relaciona ya sea con un peso más bajo o tiene un efecto neutral en el peso.

Un estudio que examinó los cambios con el paso del tiempo del consumo de bebidas de las niñas que originalmente tenían 9 años, encontró que el consumo de leche disminuyó de un 30% a un 40% y que el consumo de refrescos aumentó casi 3 veces en un periodo de 10 años.14 El consumo de refrescos regulares mostró una relación positiva con el índice de masa corporal (IMC) durante el periodo del estudio. El consumo de refrescos regulares también se relacionó con una disminución estadísticamente significativa en el consumo de calcio, lo que era de esperar en los refrescos que desplazaron a la leche en la dieta. Los autores especularon que una disminución en el consumo de calcio pudo haber contribuido con el riesgo de obesidad.

En un estudio de niñas asiáticas y caucásicas (de 9 a 14 años de edad) en Hawai, la selección de bebidas estuvo relacionada con la grasa corporal y el peso del cuerpo durante la adolescencia.15 En este estudio de muestra representativa realizado con 323 niñas, el aumento en el consumo de leche estuvo relacionado con una reducción en la grasa corporal (medida por el grosor en el pliegue de la piel), mientras que el consumo de refrescos regulares estuvo relacionado con un mayor peso corporal. Los investigadores concluyeron que reducir el consumo de refrescos y aumentar el consumo de lácteos en las niñas puede ayudar a mantener la grasa corporal y el peso apropiados, durante la adolescencia.

Los datos de la encuesta nacional indican que los refrescos y otras bebidas endulzadas son ahora las fuentes principales de calorías y azúcares agregadas en las dietas de las adolescentes y las principales fuentes de calorías y azúcares agregadas para los adultos .16,17 Los consumos per cápita de los adolescentes son aproximadamente el doble que las ingestas de leche.4,18

MÉTODOS

Población Muestra

Lo que las personas en EEUU beben  usó datos de individuos de 4 años de edad y mayores que participaron en las Encuestas del Examen Nacional de Salud y Nutrición (NHANES) 1999-2000 y 2001-2002. Esta encuesta nacional fue realizada por el Centro para Control y Prevención de Enfermedades para Estadísticas de Salud (NCHS). El componente de retiro de la dieta de la encuesta fue desarrollado conjuntamente por el Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE.UU. y el Departamento de Agricultura (USDA).

El diseño de NHANES es una muestra de probabilidad estratificada  múltiple de la población no institucionalizada de los Estados Unidos; los resultados proporcionan datos de nutrición y de salud representativos a nivel nacional y estimados de prevalencia para medidas de la condición de nutrición y de salud.19,20 Durante los periodos de la encuesta que iban de 1999 al 2002, las personas de bajos ingresos, los adolescentes de entre 12 y 19 años, los adultos de 60 años de edad y mayores, los afro americanos  y los mexicano- americanos fueron sobremuestreados para permitir estimados más confiables para estas subpoblaciones.

En total, 18,322 niños, adolescentes y adultos de 4 años de edad y mayores fueron entrevistados en NHANES 1999-2002. A estas personas encuestadas también se les pidió que llenaran una parte del examen en el que se llevaron a cabo cuestionarios sobre la dieta y exámenes físicos. El día de la muestra, entrevistadores bien entrenados en cuestiones de dietas recopilaron información detallada en cuanto a todos los alimentos y bebidas que consumieron los entrevistados en el periodo de tiempo de las 24 horas anteriores (de la media noche a la medianoche) usando métodos computarizados, con recopilación de pases múltiples.
 
Durante los exámenes físicos, se tomaron mediciones corporales incluyendo estatura y peso. La población de nuestro estudio incluyó a 15,159 personas que participaron en NHANES 1999-2000 ó NHANES 2001-2002, de 4 años de edad y mayores, no incluyendo a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia, que proporcionaron datos acerca del consumo de alimentos considerados como confiable por NHANES, y de quienes  se proporcionaron mediciones de estatura y peso en las series de datos de la encuesta.

Identificación de Indicadores Plausibles

El análisis del reporte de Lo que las personas en EEUU beben  usó un método científico que eliminó a los entrevistados en NHANES que presentaban un consumo de calorías poco realista. Los resultados están basados en un subconjunto de la población total del estudio a la que nos referimos como “informadores plausibles”.  Todos los datos que se presentan en el informe representan la muestra plausible. Existe evidenia sustancial de que la precisión de los datos sobre la dieta varíe entre los participantes de la encuesta, y el no reportar los datos completos es más común que reportar en exceso los alimentos consumidos.21 Además, con los alimentos y bebidas que pueden percibirse como “malos” es más probable que no se reporten completamente, mientras que con los alimentos y bebidas percibidos como “buenos es todo lo contrario”.22

Usando una modificación del método especificado por  McCrory et al.23, se calcularon reducciones en el consumo plausible de calorías por parte de los encuestados de NHANES. Para cada persona fueron calculados los porcentajes de consumo de calorías, para establecer la necesidad de calorías (energía) que se predijeron. Las necesidades de calorías que se predijeron fueron calculadas usando ecuaciones desarrolladas por el Instituto de Medicina que toma en cuenta la edad, sexo, estatura, peso, condición del peso corporal y nivel de actividad.24

Sin embargo, los datos disponibles de NHANES no permitieron datos de los entrevistados en cuanto a actividad física para que la categoría de actividad física se identifique definitivamente dentro de uno de los cuatro niveles de actividad del Instituto de Medicina (sedentario, bajo, activo, muy activo). En estudios anteriores se usó el método McCrory para identificar encuestas plausibles de lo que recordaban sobre su dieta25,26 ; se asumió que la mayoría de la gente tiene niveles bajos de actividad y en dichos estudios, la factibilidad de las encuestas en cuanto a lo que la gente recordaba sobre la dieta se basó únicamente en el porcentaje de consumo de calorías reportado, en relación con las necesidades de calorías que se predijeron con un nivel de actividad bajo.

Para evitar un error de clasificación que resulte potencialmente de la suposición de que todos los encuestados tienen bajos niveles de actividad, calculamos la proporción de consumo reportado de calorías en comparación con las necesidades de calorías que se predijeron para esa persona en cada nivel de actividad física (es decir que calculamos cuatro proporciones para cada persona) Recordatorios por parte de la gente de sus dietas factibles se identificaron para aquellas personas cuya proporción de consumo de calorías reportado fueran los predichos para una persona sedentaria, con bajo nivel de actividad, activa o muy activa, según cayeran dentro de los puntos de corte calculados, usando la fórmula de McCrory et al.23

Usando este método, el rango de necesidad de calorías que se predice para cada persona es mucho más elevado que un rango relacionado únicamente con un nivel de actividad. Por consiguiente, este método clasifica a más encuestados como “informadores factibles”, que los comparados con estudios en los que se supone que cada persona tenía una actividad baja.

CATEGORÍAS DE POBLACIÓN

Niños                                     4-8 años
Preadolescentes                    9-13 años
Adolescentes                      14-18 años
Adultos más Jóvenes       19-49 años
Adultos Mayores                50+ años

De las 15,159 personas en nuestra muestra, 70% (10,607) proporcionaron encuestas llenadas sobre lo que recordaban de su dieta. Dividimos a la población en niños (de 4 a 8 años de edad), preadolescentes (de 9 a 13 años de edad), adolescentes (de 14 a18 años de edad), adultos más jóvenes (de 19 a 49 años de edad) y adultos mayores (50 años y más). La población total y los tamaños plausibles de las muestras por edad/sexo se muestran en la Tabla 1. Todos los hallazgos de los que se informó en Lo que las personas en EEUU beben  se basan en la muestra plausible.

Categorías de Bebidas

Se revisaron los registros de consumo de alimentos y bebidas de los entrevistados y las bebidas fueron clasificadas en categorías, una de 14 categorías (que aparecen en la lista de la Tabla 2).
Se identificaron las bebidas en estos registros ya sea con un código único de alimentos representando una bebida o mezcla de bebidas. Las combinaciones de bebidas fueron reflejadas en un mapa según la categoría más representativa de la mezcla de bebidas. Por ejemplo, una combinación de leche sola y jarabe de fresa se identificó como leche de sabores, mientras que una combinación de café y pequeñas cantidades de azúcar y leche fueron clasificadas como café (a menos que el contenido fuera más del 50% de leche por peso y entonces se identificaba como una bebida a base de leche).

Si se reportaron dos o más bebidas en una sola combinación de bebidas, todos los componentes en la mezcla fueron codificados como el ingrediente principal. Por ejemplo, si se informó que una persona estaba bebiendo una combinación de limonada y té solo, que era básicamente limonada, ambos ingredientes en la combinación fueron codificados como bebidas de frutas. Sin embargo, cualquier combinación de bebidas que contenía alcohol, independientemente de la cantidad, se codificó como una bebida alcohólica. Las porciones de bebidas de combinaciones de cereal listo para comer también fueron ubicadas en el mapa en la categoría de bebidas correspondiente y fueron incluidas en el análisis. Los adornos sobre los que se reportó en las combinaciones de bebidas (por ejemplo, una rebanada de limón) no fueron considerados como parte de una bebida. En un subanálisis, las categorías de consumidores de “bebidas de leche” y “bebidas endulzadas” fueron creadas al combinar categorías de bebidas seleccionadas. Las bebidas de leche incluyeron todos los consumos reportados de leche sola, leche de sabores y bebidas a base de leche; las bebidas endulzadas incluyeron refrescos regulares, bebidas con sabor a frutas y té previamente endulzado.

CONTEOS DE POBLACIÓN

Después de los informes de recordatorios de lo que comieron, se preguntó a los participantes de NHANES acerca del consumo total de agua sola en las 24 horas anteriores. Las respuestas a esta pregunta se usaron para calcular los consumos totales de agua simple.

Datos de Nutrientes y de Volumen

La Base de Datos de Varios Años sobre Alimentos y Nutrientes del USDA para Estudios de la Dieta (FNDDS), 1.0 27 se utilizó como la fuente principal para calcular las calorías y un total de 17 consumos de nutrientes/constituyentes de alimentos fueron reportados en los recordatorios de la dieta del NHANES 1999-2002. Los valores de los nutrientes restantes de los constituyentes se obtuvieron de bases de datos suplementarias o adicionales.28,29 Los 17 nutrientes/constituyentes incluyen macronutrientes, colesterol, azúcares agregadas,  vitamina A, vitamina E (alfa tocoferol), vitamina C, folato, calcio, fósforo, magnesio, potasio, sodio, hierro y  zinc. Los cálculos de volumen de las bebidas se calcularon al convertir el peso en gramos de cada consumo de bebida reportado, a una medida de onzas líquidas usando la descripción de  las porciones de alimentos del USDA en el FNDDS.

Datos del índice de Masa Corporal

A las personas que participaron en NHANES 1999-2002 se les pidió que se sometieran a un amplio examen físico. Durante el examen, se midieron la estatura y el peso corporal de cada participante y se registraron los índices de masa corporal (IMC) que fueron calculados en kg/m2.

Análisis Estadístico

El porcentaje de personas que consumía cada categoría de bebida se calculó por grupos de edad/sexo y consumos medios de bebidas (onzas líquidas) per cápita y por usuario. Se consideró a los encuestados como consumidores de una categoría de bebida si se reportaba cualquier cantidad de bebida en esa categoría el día de la muestra, según lo que recordaba la persona. Se calcularon para la muestra del estudio la proporción del estimado de los usuarios de bebida y el volumen del consumo. El consumo total de calorías y de nutrientes y el porcentaje de contribuciones por categoría de bebida y para todas las bebidas combinadas, se calculó para cada grupo según la edad y el sexo. El consumo en la categoría de leche sola se dividió posteriormente por tipo de leche y porcentaje de consumidores, así como los consumos medios por consumidor se calcularon para los bebedores de leche. El total per cápita de la ingesta de bebidas puede no ser igual a la suma de las bebidas individuales debido al redondeo.

También se examinó la relación entre los patrones de consumo de bebidas y la ingesta de nutrientes en el día del recordatorio y el IMC. Usando la suma de todas las bebidas endulzadas reportadas y el consumo de las bebidas a base de leche en el día del recordatorio, se calcularon los cuadrantes de consumos para cada agrupación de bebida y cada grupo de edad y sexo. Los encuestados en el cuadrante superior (consumos por encima del 75% más alto ) de ingesta de bebidas a base de leche y el cuadrante más bajo (consumos inferiores a, o iguales al 25 por ciento) de ingesta de bebidas a base de leche se identificaron como consumidores “de altos índices de leche/bajos índices de bebidas endulzadas”, asimismo los encuestados en el cuadrante inferior de ingesta de bebidas a base de leche y el cuadrante superior de ingesta de bebidas endulzadas” se identificaron como tomadores de “bajos índices de leche/altos índices de bebidas endulzadas”.

Los consumos diarios totales promedio de calorías y los cinco nutrientes escasos,30 incluyendo vitamina A, vitamina C, calcio, magnesio y potasio fueron calculados por grupo de edad y de sexo y se hicieron comparaciones con los patrones de bebida e ingestas. El IMC medio se comparó entre los patrones de bebidas después de los ajustes hechos para el total de la ingesta de calorías, edad y sexo.

Todos los análisis fueron llenados con pesos de muestreo NCHS para ajustar por las diferencias en representación de subpoblaciones; por lo tanto, los resultados del total de la muestra podrían considerarse representativos de la población de los Estados Unidos de 4 años de edad o mayores. La muestra plausible puede no ser representativa, no obstante, la muestra plausible se refiere a “estadounidenses” en todo el informe.

Los términos erróneos y las comparaciones estadísticas fueron generadas usando la versión STATA 9.2 ,(Stata Corp LP, College Station, Texas). Las comparaciones entre el consumo de calorías y de nutrientes y el IMC ajustado por patrón de bebidas se llenaron usando las pruebas Wald siguiendo el análisis de regresión lineal de varianza. Valores P < 0.05 se consideraron significativos.

RESULTADOS

Ingesta Total de Bebidas

Los porcentajes de personas que reportaron consumo de bebidas en cada una de las 14 categorías de bebidas se muestran en la Tabla 3. Como se indica, 99.1% de los norteamericanos de 4 años de edad y mayores dijeron haber consumido por lo menos una bebida además de agua simple el día del recordatorio. Para la mayoría de los grupos de edad y sexo, el porcentaje de bebedores de refrescos regulares fue superior al porcentaje de bebedores de leche.

El consumo per cápita de varias bebidas (en onzas líquidas) se presentó en la Tabla 4. La ingesta por consumidor se muestra en la Tabla 5, indicando la cantidad promedio de cada bebida consumida por las personas que tomaron esa bebida el día del recordatorio.

El consumo total medio de bebidas distintas al agua simple fue de aproximadamente 52 oz fl, o cerca de 61/2  tazas (Tabla 4). Los hombres adultos de 19-49 años de edad dijeron haber tomado el volumen más grande de bebidas (72 oz fl/día), mientras que los niños de 4 a 8 años de edad dijeron haber tomado la cantidad más pequeña de bebidas totales (27 oz fl/día). Los hombres reportaron consistentemente un consumo total más alto que las mujeres.

Bebidas Endulzadas

Tanto para hombres como para mujeres preadolescentes y adolescentes (que se muestra en la Tabla 4), el consumo per cápita de bebidas endulzadas, incluyendo refrescos regulares, bebidas de frutas y té previamente endulzado, representó más de la mitad del volumen total del consumo de bebidas, excluyendo el agua. De manera consistente los adolescentes y los adultos hasta 49 años de edad dijeron haber tomado tanta bebidas endulzadas como leche.

MEAN PER CAPITA BEVERAGE INTAKES

Refrescos Regulares

El análisis indicó que cerca del 50% de los estadounidenses de 4 años de edad y mayores consumieron refrescos regulares en un día común y corriente. Los refrescos fueron dominantes en las dietas de los preadolescentes y adolescentes; tres de cada cuatro chicos adolescentes dijeron haber tomado refrescos, y dos de tres chicas adolescentes y chicos preadolescentes tomaron estas bebidas. Además de ser más probable que tomaran refrescos, los chicos adolescentes también reportaron los consumos más elevados de refrescos. Los adolescentes hombres consumidores de refrescos regulares tomaron un promedio de aproximadamente 31 oz fl/día de estas bebidas.

Los hombres adultos (19-49 años) consumieron en promedio volúmenes similares de refrescos (30 oz fl oz/día por consumidor); un poco menos del 60% reportaron el consumo de refrescos el día del recordatorio. El consumo de refrescos regulares por parte de las mujeres llegó a un pico de aproximadamente 25 oz fl/día por consumidor en adultos (de 19-49 años de edad). Un poco menos de la mitad de todos los niños jóvenes dijeron haber tomado refrescos el día del recordatorio, con un consumo promedio de aproximadamente 12 oz fl /día por consumidor. En los adultos mayores fue menos probable el consumo de refrescos en comparación con grupos de otras edades.
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Bebidas con sabores a Frutas

Casi 20% de los norteamericanos consumieron bebidas con sabores a fruta. Los niños de 4 a 8 años de edad fueron los que tuvieron la más alta probabilidad en el consumo de estas bebidas con sabor a fruta (definidas como <100% jugo). Dentro de la población de niños, las bebidas de frutas fueron la tercera bebida más consumida. Tanto entre hombres como entre mujeres, la proporción de consumidores de bebidas de fruta fue más baja, de manera estable, en los grupos de preadolescentes, adolescentes y adultos. La ingesta media por consumidor de bebidas de fruta para el total de la muestra fue de 17 oz fl/día. Los consumos promedio más altos fueron registrados por hombres adolescentes y adultos (22-26 oz fl/día por consumidor), mientras que el consumo promedio diario más bajo fue registrado en niños (11 oz fl /día, por consumidor).

Té – Previamente endulzado

Aproximadamente un 9% de los norteamericanos dijeron haber tomado té previamente endulzado (los datos de té no previamente endulzado se presentan posteriormente en este informe). Los adolescentes y los adultos de 19 a 49 años de edad fueron los que con mayor probabilidad dijeron haber tomado estas bebidas (9-12%). En contraste con una proporción relativamente baja de consumidores, la cantidad media de té previamente endulzado ingerido por los consumidores de estos productos fue de 26 oz fl/día; la misma cantidad promedio que la ingesta por consumidor de bebidas de dieta y en segundo lugar solamente después del consumo de bebidas alcohólicas.

Bebidas para Deportes

Las bebidas para deportes con mayor probabilidad fueron consumidas por hombres, especialmente adolescentes (8% de los consumidores). La media de ingesta por consumidor de bebidas de deportes fue de 16 oz fl/día para los niños, 20-25 oz fl /día en el caso de los hombres y 10-18 oz fl /día en el caso de las mujeres
.
Bebidas de Dieta

Cerca de uno de cada seis norteamericanos bebió algún tipo de bebida de dieta; definida como soda o refresco de dieta, bebida de fruta, té previamente endulzado u otra bebida con un edulcorante sin calorías. Los principales consumidores de estas bebidas fueron mujeres adultas de 19 a 49 años de edad, y adultos hombres y mujeres de 50 años de edad o mayores (19 a 21% de los consumidores). Estas bebidas fueron consumidas por una proporción relativamente pequeña de personas de menos de 19 años en general, aunque un porcentaje más alto de mujeres preadolescentes y adolescentes consumieron bebidas de dieta en comparación con los hombres. La media de ingesta por consumidor de bebidas de dieta fue de 26 oz fl/día.

Jugos Frutales/Vegetales

Un poco más de un cuarto (28%) de norteamericanos reportaron tomar jugos de fruta o de vegetales. El porcentaje de personas que beben jugo declinó del 31% al 22-23% en las edades preadolescente, adolescente y jóvenes adultos. El porcentaje de adultos que reporta el consumo de jugos frutas o vegetales el día del informe fue comparable al porcentaje de niños que toman estas bebidas (34-36%).  El promedio de consumo de jugos frutales o vegetales fue de 12 onzas por día. Con un promedio de uso diario de 18 onzas, varones adolescentes demostraron tomar más por consumidor, mientras que los niños y adultos consumieron menos cantidad (8-9 onzas por día).

Leche

El consumo per capita de leche, incluyendo leche regular, leche de sabores y bebidas a base de leche, oscila de 6 onzas por día hasta 13 onzas por día entre mujeres adultas en el grupo que menos consume y los muchachos preadolescentes que toman más.

Leche Regular (sin sabores)

El cuarenta y cinco por ciento de los norteamericanos reportan tomar leche regular (o la consumen con cereales), esto demuestra que la leche regular es la bebida más consumida después de los refrescos regulares (49%).  Los niños son más propensos a consumir leche regular (74% de usuarios). La proporción de personas que toman leche regular fue progresivamente menos para los varones preadolescentes, adolescentes y jóvenes adultos (65-37% de consumidores) y las hembras (60-33% de los consumidores) aunque la proporción de personas que toman leche regular aumentó ligeramente en los consumidores de mayor edad (45% de los consumidores).

La leche regular fue la bebida de preferencia entre los niños de 4 a 8 años de edad. Los porcentajes de niños y  niñas pre-adolescentes que reportaron el consumo de leche regular o refrescos regulares el día de la encuesta fueron comparables, mientras que los adolescentes y jóvenes adultos eran más propensos a consumir refrescos regulares que leche regular.  En todos los grupos las niñas consumieron menos leche que los varones, y el promedio de consumo fue  menor comparado al de los varones. La discrepancia en consumo fue más notable entre los adolescentes, los varones (55%) reportaron tomar leche y las niñas 44%. Los  niños adolescentes tomaron un promedio de casi 18 onzas de leche mientras que las niñas adolescentes consumieron 13 onzas de leche.

Como se demuestra en la Tabla 6, los norteamericanos de 4 años y más son más propensos a tomar leche (2 por ciento) de grasa reducida, (16%), seguidos por leche entera (13%), leche sin grasa (9%), y leche (1 por ciento) baja en grasa (6%), aunque la clase que predomina entre los consumidores varía entre los diferentes grupos de población. Los niños de 4 a 8 años de edad fueron más propensos a tomar leche entera (30%), seguidos de cerca por aquellos que consumen leche de grasa reducida (27%). El porcentaje de niños que tomaron leche sin grasa y baja en grasa fue comparable pero  en menor proporción. La leche de grasa reducida fue preferida por los preadolescentes, los adolescentes y adultos.

Entre ambos niños y niñas , el porcentaje de personas que tomaron leche entera fue progresivamente menor con el incremento de edades en la población, mientras que el porcentaje que consumieron leche de grasa reducida fue más elevado en los preadolescentes y después disminuyó (aunque aumentó ligeramente entre adultos mayores).  El porcentaje que tomó leche sin grasa aumentó entre los grupos de adolescentes y adultos. El porcentaje de personas que consumió leche baja en grasa fue relativamente constante dentro de los grupos por edad para ambos,  varones y hembras, con la excepción de un porcentaje más bajo en la población de adultos entre 19 y 49 años de edad.

El promedio de cantidad de leche por consumidor dentro de un grupo tiende a variar poco dentro de las diferentes clases de leche. Una excepción es entre los varones de 9-13 y 14-18 años que consumen leche sin grasa; estos varones toman considerablemente más cantidad de leche sin grasa en comparación a consumidores de otras clases de leche (aunque pocos varones preadolescentes y adolescentes consumen leche sin grasa).  El promedio por consumidor de leche difiere en casi una onza diaria dentro de las clases de leche (12.4-13.5 oz. al día). Las personas pudieron haber reportado el consumo de más de un tipo de leche el día de la encuesta.

Leche de sabores

Alrededor de uno en cinco niños y preadolescentes reportan consumir leche de sabores.  Leche de sabores fue consumida por 14% de varones adolescentes, 8% por chicas adolescentes y 2-4% por todos los adultos.  En general, 7% de la muestra total consumió leche de sabores. El promedio tomado por consumidor fue 13 onzas por día, que es el equivalente del promedio de consumoper cápita de leche regular (sin sabores). El promedio de leche de sabores consumido por los varones varíade 13-21 onzas por día comparado con los hombres adultos que reportan r el consumo más elevado (sin embargo, el número de esta muestra fue bajo).  Las consumidoras femeninas tomaron un promedio de 10-15 onzas por día de leche de sabores, mientras que aquellos entre 4-8 años de edad tomaron alrededor de 11 onzas por día.

Bebidas de leche

Aproximadamente 6% de los norteamericanos consumen una bebida hecha a base de leche, tal como café con leche u otra bebida que contiene leche.  El ocho por ciento  de mujeres mayores toman bebidas basadas en leche, mientras que el consumo en los otros grupos oscila entre 4-6%.  Los norteamericanos que toman estas bebidas reportan un promedio de consumo de 15 onzas por día.  El promedio de consumo de bebidas de leche por consumidor fue relativamente similar en todos los grupos de edad y género (11-17 onzas por día).

Café

El uso del café fue reportado por casi 40% de la gente de 4 años en adelante, haciendo del café la tercera bebida más consumida entre los norteamericanos.  Los adultos mayores (50 años y más) fueron los que más consumen. Alrededor del 70% de estos adultos dijeron haber consumido de 20-25 onzas de la bebida el día del reporte. Cerca del 40% de jóvenes adultos entre 19-49 años reportaron consumir café. El promedio de café por usuario entre jóvenes adultos fue de 22-28 onzas por día.

El té (sin azúcar) fue consumido  por el 12% de los norteamericanos de 4 años en adelante. Los adultos, en particular los adultos mayores y las mujeres, fueron los consumidores primarios de té. Veinte y tres por ciento de las mujeres mayores reportaron consumirlo contra 17% de los hombres mayores.  Los consumidores adultos de té reportaron  tomar un promedio de 22-29 onzas de té por día. Los niños, preadolescentes y adolescentes  consumieron té en una proporción relativamente pequeña (<6%).

Substitutos de Comida (líquidos)

Los substitutos de comida líquidos fueron consumidos por menos del 2% de los norteamericanos mayores de 4 años de edad el día del reporte.  Cerca del 2% y 3% de los adultos (19+ años) varones y hembras, respectivamente, reportaron tomar substitutos de comidas, mientras que menos o igual <1% de otros grupos reportaron las bebidas.  El promedio por consumidor de substitutos de comida fue de 17 onzas por día.

Bebidas Alcohólicas

Las bebidas alcohólicas mixtas que contienen alcohol, y substitutos de alcohol fueron  reportadas por casi el 20% de la población de 4 años y  más, con un promedio por consumidor de 31 onzas por día. Los adultos, y los varones en particular, fueron los principales consumidores de estas bebidas. Aproximadamente un tercio de todos los  hombres adultos reportaron el uso de una bebida alcohólica el día del informe comparado  con cerca del 16-21% de las mujeres adultas de 19 años y más. El promedio diario de bebida alcohólica por consumidor en hombres adultos jóvenes fue de 43 onzas. La cantidad per cápita de bebidas alcohólicas consumidas por varones (14+ años) y en la muestra en su totalidad fue superior al consumo per cápita reportado para cualquier otra categoría de bebida.

En estos estudios la categoría de bebida alcohólica incluyó bebidas alcohólicas y todas las combinaciones que contienen alcohol, sin importar la cantidad. Estas cantidades entonces también incluyen refrescos, jugos, agua o cualquier otra bebida mezclada con una bebida alcohólica. Cerca del 5% de los adolescentes reportaron consumir bebidas alcohólicas o substitutos.

Otras Bebidas

El consumo de bebidas clasificadas en la “otra” categoría (como bebidas de soya y arroz) fue reportado como relativamente infrecuente por los norteamericanos de 4 años y más(1%).  El promedio por consumidor de bebidas en la “otra” categoría fue de 16 onzas por día.

Agua

En general, casi el 90% de los norteamericanos de 4 años y más mencionaron que consumen agua potable (Tabla 7). El agua potable incluye agua de la pila o agua embotellada sin gas que no fuera consumida como parte de una bebida mixta. Los niños fueron los menos propensos  a reportar el consumo de agua potable, aunque cerca del 83% si lo hizo, mientras que los adultos mayores sí tomaron más agua potable (91-93%).  El promedio por consumidor entre ambos, varones y hembras, fue superior entre los adultos jóvenes; los adultos jóvenes varones consumieron un promedio de 56 onzas por día, y las mujeres adultas jóvenes reportaron tomar un promedio de 47 onzas por día. El más bajo consumo  per cápita fue reportado por niños (19 onzas por día).

Total Consumo de Líquido

La Tabla 8 muestra el uso per cápita del consumo de todos los líquidos (de todos los tipos de bebidas y agua potable).  El total del consumo de líquido es expresado en onzas líquidas y también en tazas (1 taza=8 onzas líquidas).  Para todos los individuos de 4 años de edad y mayores, el consumo promedio diario de líquido fue más de 11 tazas por día.

La Tabla 8 también muestra el consumo total de líquido en litros, para facilitar la comparación con el consumo adecuado o Adequate Intake (AI) formulado por el Institute of Medicine  (IOM). El AI fue basado en datos sobre norteamericanos estudiados en NHANES III (1988-1994).  Además de informes de dietas, estos individuos suministraron muestras de sangre que fueron analizadas para encontrar un indicador de la condición de hidatracion.  No se encontró evidencia de deshidratación entre los participantes de NHANES III, hasta entre los usuarios de menos consumo de agua.

Por lo tanto, el promedio de consumo de agua total fue empleado para fijar el AI, ya que excedió la cantidad necesaria para mantener una hidratación normal.  El AI fue fijado para el consumo total de agua, incluyendo agua que proviene de alimentos, que varía de 19% del total de agua en adultos hasta 29% el total de agua en niños jóvenes. Restando el agua que proviene de alimentos, el AI también puede ser expresado en términos del consumo de líquido en bebidas (incluyendo agua potable y otras bebidas).  El cálculo de AI en bebidas se encuentra en la Tabla 8.

El IOM también enfatizó que todas las fuentes de consumo de líquido contribuyen a formar el AI.  En otras palabras, no hay ningún requerimiento para el consumo de una cierta cantidad de agua potable. Es posible que el AI se cumpla sin consumir agua, pero con el consumo de otras bebidas incluyendo leche, café, jugos, y otros líquidos.

El consumo promedio per cápita fue muy parecido al AI de bebida para todos los grupos de estudio. Los promedios de consumo tomados de NHANES III (realizados en 1988-1994) fueron utilizados para formular el AI, y por ende no sorprende que los participantes en NHANES 1999-2002  resultaran con consumos promedio similares.  Sin embargo, lo que estos datos confirman es que los norteamericanos están consumiendo más que suficiente para asegurar una buena hidratación. 

Contribuciones del consumo de calorías y nutrientes

El porcentaje per cápita de la contribución de bebidas al total del consumo de calorías y nutrientes fueron calculados dividiendo el promedio per cápita del consumo de las calorías y nutrientes de cada bebida por el promedio per cápita total del consumo de las calorías y nutrientes. Se calculó el porcentaje de la contribución de cada clase de bebida y todas las bebidas combinadas para cada grupo dentro de la muestra por edad/genero.

Calorías

Los norteamericanos consumieron 22% de todas las calorías en forma de bebidas (Tabla 9). Los adolescentes y jóvenes adultos varones consumieron el porcentaje más alto del consumo diario de calorías de las bebidas (24%), mientras que adultos mayores consumieron el porcentaje más bajo de calorías de las bebidas (17-19%). Las bebidas azucaradas (incluyendo refrescos regulares, bebidas de frutas y té dulce) fueron las que más contribuyeron con calorías comparado con otras bebidas entre todos los grupos, excepto en los niños (4-8 años) y adultos mayores (50+años). Específicamente, los refrescos regulares fueron la principal fuente de calorías para todos los preadolescentes, adolescentes y adultos de 19-49 años de edad. Entre los adolescentes y adultos hasta la edad de 50, las calorías de refrescos regulares fue el doble de calorías comparado con la leche.  Con un promedio del 6% de contribución  del consumo total de calorías, los refrescos regulares fueron la fuente per cápita más alta de calorías provenientes de las bebidas para los norteamericanos de 4 años de edad y mayores. Para los varones adolescentes, los refrescos proveen una de cada 10 calorías consumidas.

Los hombres adultos consumieron entre 5% y 6% de todas las calorías en forma de bebidas alcohólicas, mientras que las mujeres adultas consumieron cerca del 3% del total de calorías de esta fuente.  La fuente principal de calorías de bebidas entre niños y hembras adultas mayores fue leche regular (sin sabores), y la completa categoría de leche clasificóen tercer lugar en contribución del total de calorías para personas de 4 años y mayores. Adultos (19 años +) consumieron cerca del 2% de calorías del café.  La  leche de sabores alcanzó menos del 1% del consumo total de calorías dentro de la muestra realizada, pero alcanzó aproximadamente 2-3% en niños y preadolescentes.  Todas las otras categorías de bebidas sumaron cerca del 1% o menos del consumo total de calorías.

Vitaminas

Tabla 10 ilustra la contribución de las bebidas al consumo de vitaminas y minerales en los norteamericanos de 4 años y mayores. El porcentaje de contribución de bebidas también fue estimado para cada grupo definido por edad y sexo, aunque los datos no están incluidos en este reporte. Las bebidas proporcionaron el 22% de vitamina A en la dieta norteamericana, y la leche fue la fuente principal de esta vitamina.  La leche regular (sin sabores),  proporcionó el 13% del total de la vitamina A, lo cual es más de la mitad del total de la vitamina A obtenida de bebidas. La leche de sabores y substitutos de comidas suministraron un poco más del 2% del total de la vitamina A, mientras que los jugos de fruta y vegetales sumaron menos del 2% del total de la vitamina A.

El siete por ciento del consumo de  vitamina E fue de las bebidas. La vitamina E en substitutos de alimentos y jugos de fruta/vegetal sumó cada uno un poco más del 2% del consumo diario de vitamina E. La leche regular y las bebidas de café proporcionó cada una cerca del 1% de vitamina E. Las bebidas de fruta clasificaron  en quinto lugar como fuente de vitamina E.

La vitamina C en las bebidas proporcionó el 46% del consumo diario de esta vitamina. Los jugos de frutas/vegetales fueron la fuente principal de vitamina C.  Estos jugos sumaron el 28% de vitamina C, o casi dos tercios de la vitamina C en las bebidas. Las bebidas de frutas (<100% jugo) proveen el 14% del total de vitamina C, o un tercio de la vitamina C de las bebidas. Los niños, preadolescentes y adolescentes toman cerca del 20% de su consumo diario de vitamina C en bebidas de frutas.

Cerca del 9% del folato alimenticio (proveniente de alimentos) proviene de bebidas. Los jugos de frutas/vegetales son las fuentes de bebidas más importantes (3%), mientras que la leche regular y las bebidas alcohólicas contribuyen con  cerca del 1-2%.  El café, los substitutos de comidas, el té regular y el té dulce hacen pequeñas contribuciones al consumo total de folato.

Minerales y Electrolitos

Las bebidas proporcionan más de un tercio de todo el calcio consumido por los norteamericanos, y casi un cuarto del total de fósforo y magnesio (Tabla 10). En todos los grupos por edad/ sexo, la leche regular fue la fuente dominante de calcio y fósforo, aunque la leche de sabores también fue una fuente clave de estos minerales para los niños y preadolescentes, proporcionando 5-10% de estos minerales.

El magnesio en la leche regular provee 11-13% del total de  magnesio para niños y preadolescentes, lo cual es más o menos la mitad de todo el magnesio consumido en bebidas por estos grupos. El porcentaje de contribución de magnesio en la leche regular declinó en sectores mayores de la población, y sumó menos que el 7% del total de magnesio consumido por los grupos entre 4 años de edad y mayores.

Los norteamericanos consumieron 7% de su hierro alimenticio en bebidas. Los jugos de frutas /vegetales fueron la fuente preferida (2%) y los substitutos de comidas alcanzaron el segundo lugar de bebidas (1%). Todas las otras categorías de bebidas proporcionaron cada una menos del 1% del consumo total de hierro.

El zinc consumido en bebidas alcanzó 11% del consumo total. La leche regular fue la fuente principal de zinc en las bebidas (6%), particularmente en grupos de niños (11%) y preadolescentes (9%).  Los substitutos de comidas y la leche de sabores  proporcionaron cada uno un 1% del consumo total de zinc, y todas las otras categorías de bebidas sumaron menos del 1% cada una.
 
Las bebidas formaron el 5% del total de sodio dietético demostrado en el estudio. La leche regular alcanzó cerca del 2% del sodio total, y todas las otras categorías de bebidas contribuyeron cada una con menos del 1%.

Veinte y nueve por ciento del potasio fue consumido a base de bebidas. La leche regular como bebida fue la fuente principal de potasio. Proporcionó un promedio del 9% del consumo total de los norteamericanos entre los 4 años de edad y mayores, y hasta 15-19% para los niños y preadolescentes. Los jugos de frutas /vegetales como bebidas proporcionaron la segunda fuente del consumo de potasio. Entre los adultos mayores, el café y la leche proporcionaron cantidades comparativas de potasio, y cada una de estas bebidas proporcionó una fuente superior de potasio comparado al jugo.

Proteína

La contribución de las bebidas al total consumo de macro nutrientes, azúcares agregados y colesterol  en personas de 4 años de edad y mayores es mostrado en Tabla 11. El porcentaje de contribuciones de bebidas también fue calculado para cada grupo por edad/sexo, aunque los datos no están incluidos en este reporte.

Cerca del 11% del total de la proteína proviene de las bebidas, la mayoría atribuida a la leche regular. Los niños y preadolescentes tuvieron la más alta proporción de proteína proveniente de la leche regular (11-14%). La leche de sabores y las bebidas de café clasificaron en segundo y tercer lugar respectivamente (con cerca del 1% cada una), en cuanto a sus contribuciones al consumo de proteína (Tabla 11).

Carbohidratos

Las bebidas proporcionaron cerca de un tercio de todos los carbohidratos (Tabla 11).  Los refrescos proporcionaron un13% del consumo total de carbohidratos, haciendo de esta bebida la número uno como fuente per cápita de carbohidratos.  Los jugos de frutas, bebidas vegetales/frutas, la leche regular y las bebidas alcohólicas,  fueron fuentes  menores de carbohidratos, sumando cada una cerca del 2-4% del consumo total en la dieta de los norteamericanos de 4 años de edad y mayores.

Azúcar Agregada

Casi el 60% del azúcar agregado consumido diariamente proviene de las bebidas (Tabla 11).  Los refrescos regulares y las bebidas con sabor a frutas juntos proporcionaron la gran mayoría de todo el azúcar agregado en las bebidas, los refrescos proporcionaron 36% del total de azúcar agregado, y los jugos de fruta contribuyeron con 10%.  Las contribuciones de los refrescos al consumo de azúcar agregado  alcanzaron su máximo nivel entre los adolescentes; ambos,  hombres y mujeres. El porcentaje de contribuciones del azúcar agregado de las bebidas con sabor a frutas al total consumo,  fue más alto entre los niños, todos los preadolescentes, y  las chicas adolescentes.  El té azucarado y el café sumaron cada uno el 3% del total de consumo de azúcar agregado.

La Grasa y Colesterol

Las bebidas proporcionaron cerca del 8% del total de grasa, 11% de grasa saturada y 6% del colesterol alimenticio (Tabla 11).  La leche regular (sin sabores), el café, (suponiendo que contiene ingredientes lácteos), la leche de sabores, y las bebidas derivadas de leche fueron las principales fuentes del consumo total de grasa, grasa saturada y colesterol.  Los niños de 4-8 años de edad consumieron el más alto porcentaje de grasa total (12%) y grasa saturada (20%) de la leche regular, la leche de sabores, y de las bebidas derivadas de leche-supuestamente porque eran los principales consumidores de leche entera. Dado a que los adultos prefieren leche baja en grasa, las categorías combinadas de bebidas de leche sumaron solamente 3-4% del total de grasa y cerca del 7% de grasa saturada para adultos de 19-49 años. La grasa en las bebidas de café contribuyeron en gran medida con  el total de grasa comparado al consumo solo de leche regular entre adultos mayores (50+años).

El Consumo de Nutrientes y el BMI según los Patrones de Consumo de Bebidas                 

Para hacer un análisis separado de los patrones de consumo de bebidas, las cantidades del consumo de  leche y  de bebidas dulces fueron calculadas para cada grupo por edad/sexo. Las bebidas de leche (MB) incluyeron leche regular (sin sabores), leche de sabores y bebidas derivadas de leche. Las bebidas azucaradas (SB) incluyeron refrescos regulares, jugos de frutas y té dulce.

Los consumidores “high” y “low”de cada categoría de bebida fueron identificados basado en su consumo >75 porcentaje y <25 porcentaje, respectivamente.  Para cada grupo de edad/ sexo, fueron identificados los patrones de consumo, para personas con alto MB/bajo SB y bajo MB/alto SB. (Tabla 12). Estos dos grupos juntos comprenden cerca del 25% de la muestra (2,510 de 10,607).

El promedio total de consumo de calorías, vitamina A, vitamina C, calcio,  magnesio y potasio el día del informe, fue calculado para personas en pertenecientes a cualquiera de los grupos,  alto MB(bebida de leche)/bajo SB (bebida azucarada) o bajo MB/alto SB (Tabla 13).

Los hombres adultos mayores (50+años) y las mujeres (14+años) en el grupo bajo consumo de MB/alto consumo de SB tenían considerablemente un mayor consumo de calorías comparado a individuos en el grupo alto consumo MB/bajo consumo SB, mientras que el consumo no varió entre los dos patrones de bebidas en los otros grupos según edad/sexo..

En cada grupo por edad/sexo, los promedios de consumo de vitamina A, calcio, magnesio, y potasio fueron considerablemente superiores en los patrones de los grupos de alto MB/bajo SB comparado a los patrones de los grupos de bajo MB/alto SB.  El consumo de vitamina C fue generalmente similar entre los patrones de bebida, aunque los hombres adultos mayores en el grupo de alto consumo MB/bajo consumo SB tenían un consumo apreciablemente superior comparado al grupo de bajo consumo MB/alto consumo SB.

El Body Mass Index, (BMI), Índice de Masa Corporal, ajustado para el consumo total de calorías,  por edad y sexo, fue comparado entre los diferentes grupos de hábitos de bebidas (Tabla 14). Las chicas preadolescentes, adolescentes, y las mujeres adultas (19-49 años) en el grupo de alto consumo MB/bajo consumo SB  habían reducido considerablemente su BMI ajustado en comparación con las mujeres en el grupo de bajo consumo MB/alto consumo SB.  En los análisis de hombres y mujeres combinados, el promedio ajustado de BMI de los grupos de alto MB/bajo SB de todos los preadolescentes, adolescentes y adultos (19-49 años) también fue menor que el promedio ajustado de BMI de los todos grupos de individuos en el bajo consumo MB/alto consumo SB. (Figura 4).

Discusión

El reporte What America Drinks (Lo que las personas en EEUU beben) analizó los datos de más de 10,000 norteamericanos de 4 años de edad y mayores que participaron en la encuesta gubernamental National Health and Nutrition Examination Survey (NHANES)1999-2000 y 2001-2002 y proporcionó reportes alimenticios sobre el consumo de comida/bebidas. Los resultados del reporte muestran que las bebidas son una proporción importante del consumo diario de calorías y nutrientes de los norteamericanos. Como promedio, las bebidas proporcionan casi un cuarto (22%) del total de calorías diarias, con porcentajes comparables o superiores de carbohidratos, azúcar agregada, y vitaminas y minerales esenciales que incluyen vitamina A, vitamina C, calcio, fósforo, magnesio y potasio.

La leche regular fue la bebida principal, fuente de varios nutrientes esenciales, que incluyen vitamina A, calcio, fósforo, magnesio, potasio, proteína y zinc. La leche de sabores, las bebidas de leche, y el café (que frecuentemente tiene leche) también contribuyeron con  estos nutrientes en grupos seleccionados por edad/sexo.

Aunque una cantidad relativamente pequeña de grasa, grasa saturada y colesterol fue suministrada por las bebidas, la fuente principal fue la leche y las bebidas derivadas de la leche, que incluían batidos de leche. Las cantidades fueron menores en los adultos en comparación con los niños, porque los adultos normalmente consumen leche baja en grasa.

Los refrescos regulares o sodas fueron la principal fuente en las bebidas de calorías, carbohidratos y de más de un tercio de todo el azúcar agregado en la dieta total.  La vitamina C fue proporcionada mayormente por jugos de frutas/vegetales, y en menor grado por bebidas con sabores a frutas. Los jugos de frutas/vegetales también contribuyeron al consumo de potasio y folato.

El resultado de este estudio demuestra que la leche consumida como bebida, o tomada con cereal, continúa proveyendo a los norteamericanos una proporción sustancial de los nutrientes esenciales, mientras que otros tipos de bebidas tienden a contribuir sustancialmente con el consumo de calorías y azúcar agregado pero proporcionan pocos nutrientes, aparte de vitamina C, potasio y algo de folato.

Los resultados de este análisis demuestran que la leche continúa siendo consumida principalmente por niños pequeños, con no más de la mitad de otro grupo por edad/sexo que consume leche cualquier día. El bajo consumo de leche, leche de sabores y bebidas derivadas de la leche por muchos dentro de los grupos identificados, puede contribuir a no cumplir las necesidades de nutrientes diarios: estas bebidas son una importante fuente de nutrientes como la vitamina A, magnesio, calcio, potasio y zinc, y el consumo calculado de estos nutrientes está muy por debajo de las recomendaciones para la mayoría de los norteamericanos.

Los datos sobre el hábito de consumo de bebidas en la literatura muestran que el patrón para diferentes subpoblaciones apunta a diferencias en el análisis actual de consumo. Específicamente, otros estudios han usado subpoblaciones de niños preescolares (2-5 años), estudiantes jóvenes (6-11), adolescentes (12-19 años) y adultos (20+años).

El análisis actual fue basado en los grupos del “Dietary Reference Intakes”. Debido a las diferencias en las subpoblaciones usadas en los análisis previos y actuales con la inclusión de todos los componentes de bebidas mixtas, no es posible comparar directamente los resultados actuales con información de hábitos de bebidas en encuestas anteriores.

Los  resultados de este análisis demuestran un descenso apreciable en el consumo de energía para hombres 50+ años y mujeres 14-18, 19-49, y 50+ años con alto consumo de leche y bajo consumo de bebidas azucaradas (alto MB/bajo SB) contra alto consumo de bebidas azucaradas y bajo consumo de leche (alto SB/bajo MB) lo que sugiere que las personas no pueden compensar el consumo adicional de calorías de bebidas azucaradas reduciendo calorías de otras comidas.  Sin embargo, el resultado de BMI, ajustado para el total del consumo de calorías, fue apreciablemente menor entre chicas preadolescentes, adolescentes, y adultos 19-49 años en el grupo alto MB/bajo SB contra el grupo alto SB/bajo MB lo que proporciona prueba de que el consumo de bebidas azucaradas está asociado con sobrepeso, y esto puede ser debido, en parte, a factores aparte del consumo total de calorías. Este resultado confirma previas investigaciones.

Fortalezas del Estudio

Un resultado positivo del reporte What America Drinks es la identificación de una muestra alimenticia entre los norteamericanos.  Es conocido que los informes alimenticios son propensos a prejuicios como resultado de no reportar y a veces de sobre reportar.  Las comidas calificadas como “malas” pudieran ser menos reportadas, y personas con sobrepeso u obesas o aquellos no contentos con su condición física quizás sean más propensos a reportar menos.

La eliminación de sujetos no creíbles de la población en el estudio debería producir un resultado más confiable del consumo actual.  Por consiguiente, las relaciones entre el consumo de bebidas y el BMI debe ser menos confusa por parte de  individuos obesos que hayan reportado un  menor consumo de bebidas el día del informe.  Es importante reconocer, sin embargo, que el subconjunto de encuestados de NHANES determinaron ofrecer informes confiables y esto no es necesariamente representativo de la población total de los Estados Unidos.

Otro punto positivo de este análisis es el hecho que todos los componentes de mezclas de bebidas fueron consideradas en la clasificación de bebidas y en el cálculo de nutrientes de las bebidas. Este método produjo una forma más consistente de catalogar bebidas similares-por ejemplo leche de chocolate, leche comprada lista para consumir o leche regular en combinación con sirope de chocolate, ambas fueron clasificadas como leche de sabores.

Además, la contribución de calorías y nutrientes de comidas agregadas a las bebidas, (leche y azúcar al café o té), fueron notados en este análisis.  Los estimados de calorías y nutrientes consumidos de bebidas, entonces, si refleja todas las contribuciones que hacen   las bebidas a la dieta de los norteamericanos.

Conclusiones

En conclusión, las bebidas hacen una importante contribución al consumo de calorías y nutrientes de los norteamericanos.  La gente que consume grandes cantidades de leche y baja cantidad de bebidas azucaradas dulces tiende a tener dietas que son superiores en calcio, vitamina A, magnesio y potasio. Las mujeres a través de la adolescencia y entre los 9-49 años que consumen alta cantidad de leche y baja cantidad de bebidas azucaradas tienen apreciablemente menos BMI que las mujeres que consumen grandes cantidades de bebidas azucaradas y poca cantidad de leche, sin importar el consumo total de calorías (menos energía-ajustado BMI). Al tomar más leche baja en grasa y sin grasa en lugar de bebidas azucaradas, los norteamericanos pueden aumentar su consumo de nutrientes esenciales que típicamente no alcanza lo recomendado, incluyendo calcio, vitamina A, magnesio y potasio. Estos hábitos de consumo de bebidas pueden jugar un papel importante  en el control del peso.